La Liga Deportiva Alajuelense pasó de un semestre impecable, donde se coronó en cada Tricampeón de Centroamérica, a un fracaso absoluto tras su eliminación en el Clausura 2026. Fue la crónica de una muerte anunciada, un desplome que parece sentenciar de forma inmediata la salida de Óscar Ramírez.
Tras el regreso del Macho y la alegría de romper una sequía de cinco años en diciembre.. Alajuelense terminó siendo víctima de su propio éxito, pecando de una campeonitis que nubló su juicio tras alcanzar la gloria.
La falta de autocrítica le pasó una factura carísima a la Liga. El León vivió en un letargo de confianza y, cuando finalmente despertó ante su crítica situación, descubrió que ya no tenía fuerzas ni tiempo para reaccionar.
Alajuelense encadenó fracasos durante todo el Torneo. La previsión de cinco juegos para estabilizarse se quedó tan corta como el desempeño del equipo, que terminó dependiendo de resultados ajenos en la última jornada para esperar un milagro que finalmente no ocurrió.
La Liga fue el arquitecto de su propio fracaso. Este domingo requería una victoria heroica en territorio pampero y que Cartaginés cayera ante un Guadalupe ya sentenciado a la Segunda División. Sin embargo, la realidad fue dura. Alajuelense perdió en su visita, mientras que los dirigidos por Cardozo sellaron su boleto con un 2-1 definitivo.
Alajuenlense se despide de esta temporada con las manos vacías, la indisciplina de sus jugadores, el tener veteranos sin ritmo, terminó pasando factura. Ahora deberán reiniciar el proyecto para volver a la gloria y muy probablemente pensar en un nuevo director técnico.




