Lo que debía ser un partido con República Dominicana como local terminó teniendo una imagen diferente en las gradas. Haití contó con un importante respaldo de aficionados haitianos en Santo Domingo, que hicieron sentir su presencia durante el triunfo de la selección caribeña en la Liga de Naciones de Concacaf.
El encuentro disputado en territorio dominicano tuvo a los locales enfrentando no solamente a la selección haitiana, sino también a una afición visitante que ocupó una parte importante de las tribunas y convirtió el ambiente del estadio en uno particularmente favorable para Haití.
Los seguidores haitianos acompañaron constantemente a su selección y celebraron cada una de las anotaciones. El apoyo fue especialmente visible conforme Haití fue tomando el control del encuentro y terminó imponiéndose 4-1 sobre República Dominicana.
La presencia de la comunidad haitiana en República Dominicana convirtió el partido en una escena particular dentro de la Liga de Naciones. Aunque República Dominicana tenía la condición oficial de local, Haití encontró en las tribunas un respaldo que normalmente se espera de un equipo jugando en su propio país.
Ese ambiente también acompañó el rendimiento de los futbolistas haitianos, que respondieron con una de sus actuaciones más contundentes del torneo. Louicius Deedson, Wilson Isidor, con un doblete, y Yassin Fortuné marcaron los goles del triunfo.
Para Haití, la victoria tuvo además un valor especial porque llegó en un partido disputado en un país vecino donde existe una importante comunidad haitiana. La afición aprovechó la cercanía geográfica para hacerse presente en gran número y respaldar al equipo durante los 90 minutos.
El resultado permitió a Haití mantenerse en la pelea por los primeros puestos de su grupo y confirmó el buen momento que atraviesa el seleccionado caribeño en esta edición de la Liga de Naciones.
Más allá del marcador, la imagen de los aficionados haitianos celebrando en las tribunas dejó uno de los momentos más particulares de la jornada: Haití jugó oficialmente como visitante, pero por el respaldo recibido desde las gradas, por momentos pareció estar jugando en casa.




