Canadá igualó 1-1 frente a Bosnia en su estreno mundialista como anfitrión. Un golazo de Cyle Larin salvó a los locales de una derrota inesperada.
TORONTO. Canadá vivió una jornada histórica en el arranque de la Copa del Mundo 2026, aunque el resultado final estuvo lejos de ser el que imaginaban sus aficionados. En un ambiente de fiesta total en Toronto, los anfitriones rescataron un empate 1-1 frente a Bosnia gracias a una brillante anotación de Cyle Larin en la recta final del encuentro.
Desde horas antes del pitazo inicial, las calles de la ciudad se llenaron de color rojo, banderas y miles de seguidores que celebraban el regreso de la selección canadiense a una Copa del Mundo en casa. El estadio respondió con una gran entrada y más de 43 mil aficionados alentando sin descanso a un equipo que buscaba comenzar el torneo con una victoria.
Impulsados por el apoyo de su público, los norteamericanos asumieron el protagonismo desde el inicio. Canadá controló la posesión del balón y trató de imponer condiciones con Jonathan David como principal referencia ofensiva. Sin embargo, el dominio territorial no logró traducirse en oportunidades claras de gol.

La sorpresa llegó al minuto 20 cuando Bosnia aprovechó una acción a balón parado para abrir el marcador. Tras un tiro de esquina, la defensa canadiense perdió las referencias y Sasa Lukic apareció sin marca para conectar un cabezazo que silenció momentáneamente las tribunas y puso el 1-0 para los europeos.
A partir de ese momento, el encuentro se convirtió en un constante asedio canadiense. Los locales adelantaron líneas, acumularon hombres en ataque y obligaron a Bosnia a refugiarse cerca de su área. La presión aumentó con el paso de los minutos mientras la afición empujaba en busca de la igualdad.
El premio llegó al minuto 80 gracias a una genialidad de Cyle Larin. El delantero recibió dentro del área, controló de espaldas al arco, giró con calidad para deshacerse de su marcador y sacó un potente remate cruzado que venció al guardameta bosnio.
El gol desató la euforia en Toronto y permitió a Canadá sumar el primer punto mundialista de su historia, evitando una derrota que habría empañado una jornada inolvidable para el fútbol canadiense.




