Bélgica estuvo al borde de la eliminación hasta el minuto 89, momento en el que logró igualar un 0-2 en contra frente a Senegal para forzar la prórroga y esquivar el desastre.
Finalmente, la selección belga selló una clasificación milagrosa a los octavos de final del Mundial 2026 imponiéndose por 3-2. El tanto decisivo llegó en el minuto 125, gracias a un penalti cometido en el 119 que fue sancionado por el VAR y transformado con frialdad por Youri Tielemans.
El rendimiento de Bélgica dejó mucho que desear hasta que llegó el tiempo extra, pero el fútbol en este Mundial es imprevisible y el boleto a octavos ya es suyo. Ahora esperan al vencedor del duelo entre Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina.
Bélgica sufrió ante la exigencia de Senegal, un rival que desnudó las debilidades que la goleada 1-5 a Nueva Zelanda y el liderato de grupo habían disimulado.
El esquema de Rudi García no carbura muy bien y los Diablos Rojos fallan en defensa, carecen de transiciones claras y no encuentran facilidad en ataque. Su única salvación actual es la efectividad de Lukaku.
Kevin De Bruyne y Jérémy Doku siguen sin alcanzar el nivel que se espera de ellos en este torneo. De hecho, fue precisamente tras la salida de ambos, sustituidos por Rudi García, cuando el equipo logró la hombrada de igualar un 0-2 en contra.
Senegal castigó por las bandas a los belgas. Un remate al poste de Ismailia Sarr, tras un grave error de Courtois en la salida, fue el primer golpe de realidad para Bélgica a los 25 minutos.
Los Diablos Rojos pecaron de contemplativos, totalmente replegados y a la espera de que De Bruyne, Trossard o Doku frotaran la lámpara en ataque.
Bélgica nunca jugó como favorito, se replegó, no presionó y se dedicó a esperar. Todo lo exhibido en la cancha fue terrible. Con esa postura tan pasiva, el 0-1 en contra era una consecuencia inevitable.
Rudi García movió el banquillo y mandó a Lukaku a la cancha. Sin embargo, el delantero aún no había tocado el balón cuando Ismaila Sarr clavó el 0-2. Tras un maravilloso pase en largo de Niakhate, Sarr firmó una genialidad.
Pareció la sentencia de muerte para los belgas. De hecho, el tercero de los africanos se sentía más cerca, pero el fútbol no tiene lógica, de la absoluta nada, a pase de Meunier, Lukaku frotó la lámpara y puso el 1-2.
Corría el minuto 86 cuando Courtois se vistió de héroe al negarle el 0-3 a Sadio Mané, una atajada que mantuvo a Bélgica viva. Solo tres minutos después, en el 89, Leandro Trossard centró un balón al área y Youri Tielemans se anticipó a una salida fatal de Diaw para conectar de cabeza el increíble 2-2.
Ya en la prórroga, el miedo a perder se apoderó del juego, apenas atrevimientos por una ocasión de Mbaye, un tremendo choque que dejó conmocionado a Moreira y un misil de Lukebakio al poste.
El destino final se selló en el monitor del VAR, un penalti que le dio a Bélgica una clasificación que, minutos antes, parecía un auténtico imposible.




