La FIFA anunció que el proyecto FIFA Forward Enterprise no seguirá adelante luego de concluir que la iniciativa, concebida para fortalecer el desarrollo del fútbol a nivel mundial, terminó provocando divisiones entre sus asociaciones miembro y otros actores del deporte.
A través de un comunicado, el organismo explicó que el objetivo original de la propuesta era crear una nueva base para reforzar el trabajo de las federaciones nacionales, especialmente en aquellos países donde el apoyo y la inversión son más necesarios. Sin embargo, desde un principio se estableció que cualquier avance dependería del respaldo mayoritario de las asociaciones miembro y de un amplio proceso de consultas con el Consejo de la FIFA, las confederaciones y otros sectores involucrados.
Tras escuchar las diferentes posturas durante ese proceso de diálogo, la FIFA concluyó que el proyecto había generado un nivel de división que terminó siendo incompatible con el propósito para el que fue diseñado.
“Nuestro propósito siempre ha sido, y siempre será, unir y mejorar”, señaló el organismo en su declaración, dejando claro que la prioridad continúa siendo el consenso entre sus miembros antes que impulsar una iniciativa que no cuente con el respaldo suficiente.
Como consecuencia, la FIFA confirmó que la propuesta de FIFA Forward Enterprise queda oficialmente descartada y no continuará su proceso de implementación.
El foco vuelve al desarrollo global
Pese al retiro del proyecto, la FIFA aseguró que mantendrá su compromiso con el crecimiento del fútbol en todo el mundo. En ese sentido, adelantó que en los próximos días y semanas buscará reunir nuevamente a todas las partes interesadas para encontrar alternativas que permitan seguir fortaleciendo el deporte de manera conjunta.
El organismo reiteró que su principal objetivo continúa siendo impulsar el desarrollo del fútbol, con especial atención en las federaciones de países que requieren mayor respaldo económico y estructural, uno de los pilares del programa FIFA Forward desde su creación.
La decisión representa un cambio de rumbo importante para la FIFA, que optó por priorizar la unidad entre sus 211 asociaciones miembro antes que avanzar con una iniciativa que, pese a contar con apoyo en algunos sectores, había generado un escenario de división dentro del fútbol internacional.




