Japón logra el empate heroico ante Países Bajos en su debut mundialista

Japón rescata el empate ante Países Bajos.

Países Bajos dejó escapar dos puntos sobre la hora ante una combativa Japón. Aunque la selección europea se puso por delante en dos ocasiones, el conjunto nipón nunca bajó los brazos y peleó hasta el último suspiro.

Sin embargo, los de Ronald Koeman propiciaron su propia desgracia, una serie de cambios desconcertantes y la decisión de ceder la posesión terminaron costándoles un doloroso empate en el tiempo de descuento.

Aunque el cartel prometía un duelo de alta calidad entre dos propuestas ofensivas y de buen trato de balón, la realidad sobre el césped fue muy distinta.

Se vio a dos selecciones timoratas, que renunciaron a la presión alta y prefirieron temporizar cada acción. Sin apenas ocasiones de peligro, el choque ofreció una primera mitad sumamente gris y carente de ritmo.

El inicio del encuentro estuvo dominado por Japón, que intentó madurar las jugadas en busca de ocasiones de peligro. Pero, poco a poco, renunció a la iniciativa.

Lejos de ser sometidos por una Países Bajos que subiera las revoluciones, los nipones prefirieron dar un paso atrás por voluntad propia. Decidieron entregar el balón y armar un bloque bajo, sabiendo lo mucho que le cuesta a la “Oranje” romper líneas, para así dañar con transiciones rápidas.

Pero todo cambió en los primeros minutos de la segunda mitad. En un envío lateral de Gravenberch, muy mal defendido por la defensa nipona, Van Dijk castigó libre de marca en el segundo palo. El central conectó un testarazo inapelable para batir a Suzuki y desnivelar la balanza.

El gol hacía justicia a lo visto sobre el césped y otorgaba una merecida ventaja a Países Bajos. El escenario cambiaba por completo y la pelota quedaba en el tejado de Japón.

La respuesta de Japón fue inmediata, solo seis minutos después, llegó el empate. Tras una buena combinación colectiva en ataque, Nakamura recibió el esférico en la frontal del área y, ante la pasividad de la defensa, sacó un latigazo lejano que se desvió a mitad de camino, descolocando al guardameta neerlandés.

Dentro de esta bendita locura, el combinado neerlandés tardó apenas siete minutos en golpear de nuevo. Esta vez la genialidad corrió a cargo de Summerville, el atacante se inventó una gran jugada personal y se sacó un magnífico remate con rosca para batir al guardameta.

De este modo, un choque que nació triste y plano en el primer tiempo acabó mutando en un formidable espectáculo ofensivo durante la segunda parte.

En el tramo final, el combinado europeo regaló el esférico a una selección asiática que, empujada por el orgullo, buscó con insistencia el área rival.

El castigo a la especulación no tardó en llegar. En el minuto 89, un saque de esquina ejecutado con astucia agarró desprevenida a la zaga de Países Bajos, Ogawa conectó un remate de cabeza que rebotó fortuitamente en Kamada, despistando al guardameta y firmando las tablas. Un doloroso tropiezo para Koeman en un encuentro marcado por las malas sensaciones y un botín insuficiente.

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