Marruecos vuelve a la vida tras ganarle 1-0 a Escocia

Marruecos presiona a Brasil en el Grupo.

Marruecos dio un paso gigante hacia la siguiente fase del Mundial tras vencer este viernes por la mínima (0-1) a Escocia en el Gillette Stadium. Un gol de vestuario de Ismael Saibari, a los 71 segundos de iniciar el encuentro, fue suficiente para que los Leones del Atlas se durmieran como líderes provisionales del Grupo C, a la espera del choque de fondo entre Brasil y Haití en Filadelfia.

Aunque el espectáculo vino de más a menos y no quedará registrado como el partido más brillante ni entretenido de la Copa del Mundo, sirvió para ratificar el ADN marroquí: un bloque sólido de arriba a abajo, rocoso en defensa y con la ambición intacta de emular la gesta de Catar 2022, esta vez jugando sin la presión del cartel de favoritos.

La historia del partido se escribió antes de que los aficionados terminaran de recuperar el aliento tras el himno nacional. El equipo dirigido por Mohamed Ouahbi demostró desde la primera posesión que el empate previo ante Brasil no fue obra de la casualidad.

La genialidad brotó de las botas de Brahim Díaz. El mediapunta bajó a recibir un balón sin aparente peligro en la zona medular y, en un abrir y cerrar de ojos, frotó la lámpara para trazar un pase quirúrgico con la zurda. El envío rompió las líneas escocesas y encontró la carrera de un Ismael Saibari que, pese a estar ligeramente escorado, batió las redes con un disparo fulminante.

El golazo justificó de inmediato los flashes: el actual MVP de la Eredivisie, por quien el Bayern de Múnich planea desembolsar más de 50 millones de euros al PSV Eindhoven, volvió a ver puerta tras haberle marcado también a la ‘Canarinha’.

Saibari fue el faro de Marruecos. Exhibió un colmillo afilado a campo abierto, firmó desmarques indetectables y desquició a la zaga británica permutando por todo el frente de ataque. El atacante nacido en Terrassa rozó el doblete en dos ocasiones: primero al quedarse a milímetros de empujar un balón cruzado y luego estrellando un misil en la cruceta. Su exhibición fue presenciada en las gradas del Gillette Stadium por Pep Guardiola, quien disfrutó del talento del marroquí junto a su hermano Pere, presidente del Girona.

El tempranero golpe alteró por completo los planes de Escocia. Obligados a proponer y llevar el peso del partido —un escenario ríspido donde ya habían sufrido ante Haití—, los dirigidos por Steve Clarke carecieron de ideas y fluidez para romper el candado norafricano.

Con los deberes hechos desde el amanecer del encuentro, Marruecos se replegó con comodidad y defendió su parcela con un orden impecable. Por la banda derecha, Achraf Hakimi y Brahim Díaz se asociaron a placer, trasladando la batalla al sector defendido por otro viejo conocido de la élite europea, Andy Robertson.

Pese al ruido extracancha tras confirmarse que el capitán marroquí deberá presentarse ante los tribunales franceses al ser rechazado su último recurso de apelación, Hakimi se mostró sumamente concentrado, liderando la zaga con solvencia durante los 90 minutos.

El desenlace del Grupo C se definirá en horario unificado el próximo 24 de junio. Marruecos buscará sellar formalmente su clasificación en Atlanta frente a Haití, mientras que la Tartan Army tendrá la difícil misión de jugarse la vida ante Brasil en Miami.

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